Nueva propagación de troyanos bancarios

Recientemente venimos recibiendo una serie de correos que nos avisan de la infidelidad de nuestra pareja, incluso con pruebas gráficas. Ante tan irrefutable prueba no tenemos otra opción que acceder a los enlaces que nos enseña. Aunque estemos solteros, el morbo es el morbo.

Al pulsar sobre uno de los enlaces aparecerá la ventana de nuestro navegador preguntamos que deseamos hacer con este archivo. Como buenos cornudos o voyeurs, procederemos raudos y veloces a descargar estas intrigantes fotos a nuestro ordenador.

Pero, si nos paramos a analizar con detalle el correo con los enlaces a los que apuntan las supuestas fotos, observaremos algo curioso:

Vaya, las fotos tienen una extensión .exe que corresponden a un archivo ejecutable. Esto empieza a oler mal, aunque bueno, también depende de si prefieres que te infecten tu sistema con un código malicioso o que tu pareja te sea infiel. Para gustos, los colores.

Supongamos que seguimos siendo curiosos y seguimos adelante con la descarga de las supuestas fotos. Si no disponemos de antivirus o este se encuentra desactivado, descargaremos el fichero sin problema alguno y veremos como este tiene el icono que representa las imágenes en Windows, pero si tenemos nuestro sistema configurado para que muestre las extensiones de los ficheros, observaremos que la extensión se corresponde con la de archivos ejecutables.

Por otra parte, si disponemos de ESET NOD32 instalado en nuestro sistema y actualizado veremos como se nos muestra la siguiente alerta al intentar descargar el archivo infectado.

Este tipo de troyanos bancarios es bastante común y fácil de realizar por los creadores de malware ya que aprovechan la ingeniería social para engañar al usuario y hacer que se descargue códigos maliciosos sin tener que aprovechar vulnerabilidades ni programar difíciles scripts. Simplemente apelando a la curiosidad del usuario pueden obtener cuantiosos resultados.

Resumiendo, no conviene fiarnos de correos que pongan en entredicho la fidelidad de nuestra pareja que, además de provocarnos un problema con el/ella, nos puede dejar sin dinero en nuestra cuenta corriente.

Josep Albors

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