Troyanos gubernamentales: ¿actividad delictiva o herramienta contra la delincuencia?

Con la noticia del troyano usado por las autoridades alemanas para espiar a algunos de sus ciudadanos aún fresca en nuestra mente, no es extraño que alguno de nuestros lectores se plantee si este tipo de prácticas es habitual y desde cuándo vienen realizándose.

La verdad es que es difícil asegurar a ciencia cierta que nuestras comunicaciones están siendo vigiladas por Gobiernos o agencias gubernamentales, aunque, desde hace varios años, existen multitud de teorías conspiratorias que tratan este tema. Probablemente, la más famosa de todas es la que habla de la red Echelon.

Echelon es, supuestamente, una red creada por una serie de países angloparlantes (Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda) durante el inicio de la Guerra Fría que se encargaba de interceptar todas las comunicaciones posibles procedentes de la Unión Soviética. No obstante, tras la caída del muro de Berlín muchos creen que ha reorientado su finalidad a interceptar comunicaciones de células terroristas, narcotraficantes y al espionaje de Gobiernos, sin importarle la vulneración de la privacidad de los usuarios.

Al margen de esta supuesta red de espionaje a escala global, casos como el troyano alemán del mes pasado demuestran que algunos Gobiernos no dudan en usar las mismas técnicas que los cibercriminales para luchar contra la delincuencia, situación que suele provocar más de un debate por la vulneración de derechos y de la presunción de inocencia de todos los ciudadanos.

Pero lejos de atajar esta situación, vemos que algunos Gobiernos, como el alemán, no solo no se retractan de este tipo de actuaciones, sino que siguen empleando software espía, aunque sea para actividades tan dudosas como la búsqueda de software ilegal en los ordenadores de las escuelas.

Estamos seguros de que el alemán no es el único Gobierno que está espiando a sus ciudadanos, y de que muchos otros ya lo están haciendo con la excusa de proteger la seguridad nacional. No dudamos de las buenas intenciones de muchos Gobiernos, pero cuando estas buenas intenciones chocan contra los derechos fundamentales de sus ciudadanos es hora de replantearse los métodos usados.

Desde el laboratorio de ESET en Ontinet.com compartimos la misma opinión que la mayoría de empresas antivirus. Los antivirus libramos una batalla contra decenas de miles de nuevos códigos maliciosos cada día y un software espía, venga o no de un Gobierno, debe ser detectado al suponer una amenaza para la privacidad del usuario.

Josep Albors

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