El derecho al olvido en la Red

Hoy nos hacemos eco de una noticia que ha pasado casi desapercibida entre el montón de información que recibimos a diario (infoxicación= exceso de información): la Comisión Europea presentará el próximo mes una revisión de la directiva que en 1995 fijó reglas comunes para la Unión Europea en temas tan delicados y candentes como la privacidad y la protección de datos en la red.

En el texto de revisión, se incluye un capítulo entero centrado en el derecho al olvido, que establece nuevas normas de comportamiento en Internet mediante las cuales “la gente debe tener el derecho, y no solo la posibilidad, a retirar su consentimiento al procesamiento de datos personales”, según palabras de Viviane Reding, comisaria de Justicia, Derechos Fundamentales y Ciudadanía.

El texto se centra en el borrado de datos proporcionados previamente por el usuario, pero también recalca el respeto al “ejercicio del derecho de la libertad de expresión”, sin entrar en matices relativos al borrado de datos o a las informaciones publicadas por otras personas.

Esta revisión entra en confrontación directa con el comportamiento que llevan a cabo algunas de las redes sociales más populares, como por ejemplo, Facebook, que hasta hace unos días recopilaba de forma indefinida toda la información de los comportamientos relativos a sus usuarios, identificándolos claramente. Ahora, adaptándose a la Ley irlandesa, país donde tiene su sede central para EMEA, ha dejado de asociar dicha información a perfiles con nombres y apellidos, pasando a ser anónima y solo para usos estadísticos, y también se ha limitado el periodo de tiempo que pueden ser almacenados dichos datos.

Esta medida, sin embargo, solo ha sido aplicada a los usuarios europeos, pero no a los del resto de países.

La revisión de la ley europea contempla el “derecho a acceder” a los datos que tenga cualquier compañía en Internet, así como “el propósito del procesamiento” de los datos, “las categorías”, “los receptores a los que se les revelan”, la “posibilidad de interponer una reclamación” o “el derecho a pedir que se rectifiquen o se borren”. La empresa tendrá hasta 30 días para facilitar los datos o la justificación de por qué no los suministra, y tendrá que permitir al usuario no dar los datos que no sean esenciales para el funcionamiento del servicio y renunciar a ser objeto de programas que analizan y predicen su comportamiento.

La reforma legal prevé también la imposición de importantes multas contra las empresas que no cumplan con los nuevos requisitos europeos, que incluyen el derecho al olvido, pero también otras exigencias en cuanto a la privacidad por defecto o la protección de los menores. Según la gravedad de la infracción, las empresas podrían verse privados de hasta el 5% de su facturación.

Para ello, la ley europea prevé cambiar el ámbito de aplicación legal para intentar que las compañías que prestan servicios a europeos no se salten la legislación argumentando que su sede está en EEUU o en otros países con reglas más laxas.

Desde luego, cualquier medida encaminada a preservar la privacidad y la integridad de los datos personales en la Red debe ser aplaudida y bienvenida siempre y cuando no vulnere los derechos fundamentales a la libertad de expresión y permitan el libre mercado. Sin duda, es un camino que hay que recorrer en aras de un uso saludable de las nuevas tecnologías.

Sin embargo, seguimos echando de menos otro tipo de medidas que también están encaminadas a una mayor seguridad de los usuarios, como restringir las posibilidades de suplantación de la identidad de los usuarios en todo tipo de servicios, pero sobre todo en las redes sociales, o el desarrollo de un marco legislativo adecuado a los nuevos tiempos que contemple vías de colaboración internacional en materia de seguridad informática para la persecución y el castigo del delito.

Ayer mismo nos sorprendía una noticia relacionada con este asunto: un periodista italiano decidió hacer un experimento creando cinco perfiles en Twitter en los que se suplanta la identidad de cinco ministros del Gobierno de Rajoy. A través de estos perfiles se dedicó a lanzar falsos mensajes relacionados con medidas económicas para España: mensajes que fueron recogidos y publicados por medios de comunicación españoles.

Esperamos que, en algún momento, se recoja la realidad que vivimos día a día los internautas y que se establezcan marcos de actuación adecuados para que no solo estemos seguros en la red, sino para que nos informen y eduquen en buenas prácticas y nos sintamos virtualmente arropados por el sistema legislativo y las fuerzas de seguridad al igual que sucede en el mundo real.

Yolanda Ruiz

@yolandaruiz

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