Nuestra privacidad, totalmente al descubierto en el proyecto Human Face of Big Data

En este blog solemos hablar de muchos temas relacionados con la privacidad. Casi siempre enfocados a la problemática que supone el que tú, como internauta, no seas consciente -ni hayas consentido previamente- de que alguien está recopilando datos sobre ti. Este problema a veces puede ser liviano o poco impactante, en el caso de que se trate de datos estadísticos, o puede convertirse en algo más grave cuando entramos en el terreno de la identificación personal e incluso el seguimiento de las personas en cuestión.

En ocasiones somos nosotros mismos, como usuarios, los que inocentemente compartimos más información acerca de todo lo que hacemos, sin pensar que al otro lado puede haber alguien malintencionado siguiendo nuestro rastro. Esto me recuerda un reciente caso real de un amigo que, sabiendo que me dedico a estos menesteres, me pidió ayuda para su novia: cada noche saca a pasear a su perro por un conocido parque de Madrid, y cada vez que llegaba al parque, hacía checking en Foursquare. Un día se le acercó un hombre y le dio las buenas noches. Ella le respondió. Al día siguiente se lo volvió a encontrar, y así sucesivamente durante varios días. El hombre no paseaba a mascota ninguna, pero… ¡quién sabe! Hay gente con vicios muy sanos como pasear…

El tema se tornó más inquietante cuando el mismo hombre comenzó a seguir a esta chica a través de las diferentes redes sociales y a interactuar con ella. Ella lo reconoció, le aceptó como amigo y respondía a sus comentarios, de manera inocente. Pues bien, lo que comenzó siendo algo sin importancia, acabó en un acoso que puso nerviosa a la chica y, por extensión, a su novio. Le bloquearon en todas las redes, mi amiga dejó de ir a pasear al perro al mismo parque, hasta que un día se encontró a este hombre en su portal: la había seguido. Inmediatamente denunciaron a las autoridades, pero entonces el hombre comenzó a crearse perfiles falsos y a seguir a esta chica de nuevo. Hasta que no sé si por aburrimiento, presiones o quizá alguna acción de la Guardia Civil, la cosa se calmó.

Sobra decir que el susto fue mayúsculo, y no me extraña. Esta chica ha dejado de utilizar herramientas de geolocalización y hasta se ha dado de baja en muchas redes sociales, y en otras ha privatizado totalmente su perfil. Desde luego, ha aprendido la lección de no dar demasiadas pistas sobre sí misma, sus costumbres y sus hábitos, ya que jamás podemos afirmar al ciento por ciento que nuestros amigos en las redes son quienes dicen ser, y es muy complicado mantener un perfil con acceso autorizado solo a amigos de verdad. Eso sucede al principio, pero después aceptas a un montón de personas que ni conoces.

Pero hoy vamos a hablar de otra cosa. Hoy os traigo hasta aquí un experimento que ha llamado mi atención por original, por un lado, y por peligroso, por otro: The Human Face of Big Data.

Un proyecto con ¿un buen fin?

O al menos, eso es lo que asegura su creador, que ha convencido a EMC, Cisco, FedEx, VMware, Tableau y Originate para que patrocinen el experimento. Se trata de descargar una aplicación para nuestro smartphone que no hace más que registrar absolutamente todo lo que hacemos. Según David Menninger, portavoz de EMC, “Big Data se asocia siempre al temor de acabar viviendo en un Gran Hermano. Efectivamente, hay un elemento de esto, pero existe otra cara con la potencialidad de mejorar el mundo a través de su análisis, de comparar patrones de comportamiento y datos demográficos. La gente es incapaz de reconocer los aspectos beneficiosos de estos conjuntos de datos porque casi inmediatamente se asustan ante los relacionados con el Gran Hermano”.

Desde el pasado 25 de septiembre, fecha en la que se comenzó a distribuir la aplicación, más de un millón de personas están compartiendo voluntariamente su información a través de esta a cambio de poder compararse con otras: hábitos, costumbres, formas de vida, pensamientos, deseos, anhelos, etc. Pero va más allá: la correlación de todos estos datos sirve a los voluntarios para encontrar a su alma gemela, esté donde esté ubicada. La aplicación está disponible para Android y para iOS, y su previsión es que, en un par de meses, más de 10 millones de voluntarios formen parte del experimento. A su término, toda la información será donada a un museo de Nueva York, que se encargará de analizarla y de extraer conclusiones.

En su web podemos ver, en tiempo real, algunos de los datos estadísticos que está recopilando:

ESET NOD32 Antivirus España - Nuestra privacidad al descubierto por el proyecto Human Face Big Data

ESET NOD32 Antivirus España - Nuestra privacidad al descubierto por el proyecto Human Face Big Data

Si el experimento se tratara solo de responder preguntas, no andaríamos mal. Sin embargo, la aplicación geolocaliza el smartphone donde está instalado mediante GPS y registra, de forma pasiva, absolutamente todo lo que hacemos: a qué hora salimos de casa, dónde vamos, por dónde nos movemos, cuál es nuestra hora de mayor actividad, cuántos kilómetros recorremos en un día, a qué velocidad cubrimos nuestros desplazamientos, qué número de sitios visitamos… A la vez, la propia aplicación nos va lanzando preguntas sobre nuestra familia, el sexo, la suerte, el destino o el futuro…

Los autores del experimento afirman que toda la información recogida es totalmente anónima, pero eso sí, cuando un voluntari@ encuentra a su alma gemela, el programa le muestra su foto, así como su lugar de residencia.

Esta no es más que otra iniciativa más enmarcada dentro de lo que llamamos coolhunting, y que no es otra cosa que ser capaces de sacar conclusiones acerca de tendencias, modas, creencias, etc., a través del análisis estadístico de enormes cantidades de datos que todos, diariamente, compartimos a través de la web. Y como proyecto que enrola a participantes voluntarios no tiene más trascendencia que la propia curiosidad que pueda causar.

Ahora…, si esto lo podemos hacer con una simple aplicación, ¿os imagináis lo que no podrá hacer Facebook con nuestros datos, por ejemplo? ¿O Google? O… vamos un paso más allá, si este tipo de aplicación ya está desarrollada y preparada para registrar, almacenar y compartir todos nuestros movimientos…, ¿qué le impide a cualquier cibercriminal hacer lo mismo con una aplicación que aparentemente sea inocua? Ya, ya sé qué estás pensando… “Total, quién va a querer seguirme a mí…” Pues probablemente, pero no nos olvidemos que hasta los presidentes de Gobierno llevan su smartphone, por no hablar de políticos, empresarios, famosos…

Compartimos el precepto básico: la mejora de nuestras condiciones de vida. Compartimos el cómo se está llevando a cabo: de forma voluntaria. No compartimos las posibilidades que están abriendo este tipo de aplicaciones en tanto en cuanto pueden resultar sumamente peligrosas en las manos inadecuadas.

¿Y tú? ¿Te prestarías voluntariamente a dar datos, minuto a minuto, de lo que pasa en tu vida?

Yolanda Ruiz

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