Privacidad en Google+

Sí, sí, tenéis razón, es verdad. En numerosas ocasiones hablamos de la privacidad en mil sitios, pero nunca nos metemos de verdad a ver cómo manejar las múltiples opciones que tenemos para gestionarla en las redes sociales.

Vamos a iniciar una serie de consejos de cómo manejar nuestra intimidad (o privacidad) en las redes sociales más al uso. O no tan al uso, ya que en esta ocasión veremos Google+, creo que con diferencia la red social menos usada, a pesar de los intentos de Google por tener una cosa que se le parezca a sus competidores. Por ahora ha durado más que Google Buzz, parece que va por buen camino. Dicen que es la segunda red social con más usuarios, no me extraña, si para activar un sistema Android necesitas una cuenta de Gmail que automáticamente crea un usuario Google+…

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¿Qué opciones nos da Google+ para manejar nuestra intimidad? Lo primero que tenemos que hacer es iniciar sesión: desde la página principal de Google, hacemos clic en “+Tú”. Allí nos pedirá nuestro correo Gmail y nuestra contraseña. Y un pequeño detalle que no debe pasar desapercibido: la casilla “No cerrar sesión”. Es muy importante que, en caso de que el ordenador no sea nuestro (oficina, cibercafé, de un amigo, etc.) o lo compartamos en casa (padres, hijos, amantes, etc.) NUNCA dejemos marcada esta opción.

Por el interés de la frase, rebobinamos y repetimos: NUNCA debemos dejar marcada esta opción. Si lo hacemos, cualquier persona que usara nuestro ordenador podría entrar en nuestra cuenta de Google+ e interactuar con nuestros círculos como si fuéramos nosotros. Y por supuesto, ver lo que tenemos almacenado, los comentarios que hemos hecho, las fotos que hemos subido… Un desastre, vamos.

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Una vez que estamos en la página principal de Google+, arriba a la derecha aparece nuestra fotografía, en pequeñito. Primera advertencia: ¿nos apetece que la gente vea cómo somos? Supongo que a Jon Kortajarena o a Miley Cyrus no les importa, en general las fotos que se suben a los perfiles no suelen ser lo mejor de nosotros (justo un escalón por detrás de la foto del DNI) y casi es mejor que no la pongamos. Un poquito más de intimidad conseguida.

En esa misma ventana aparece una opción para que hagamos clic y veamos aspectos sobre nuestra privacidad. Más claro no lo pueden poner, ¿no? Pulsemos allí. Aparecerá una ventana en la que se nos informa de cómo Google se ocupa de nuestra intimidad informática, y tres sitios en los que podemos “retocar” opciones.

La primera es la “Verificación en dos pasos”. Es un sistema mediante el cual suministramos un número de teléfono móvil (el nuestro, evidentemente) para que en caso de problemas, Google pueda enviarnos un mensaje al móvil y verificar nuestra cuenta.

La segunda es donde hay más miga. Es la “Configuración de la cuenta de Google”. Podemos ver todos los datos que Google tiene asociados a nuestra cuenta, ver nuestro perfil, los círculos… Lo más importante para nuestra intimidad repartido en un par de sitios.

Lo primero, “Configuración de Google+”. Si entramos veremos que nos permite establecer:

  • Quién puede interactuar conmigo. Es decir, quién puede enviarme cosas y comentar lo que digo. No creo que esté de más revisar si queremos que todo el mundo pueda ver y comentar lo que hago o digo o únicamente mis círculos. O un “mix”.
  • Quién puede participar en una conversación contigo. Aquí seleccionamos los círculos con los que vamos a conversar.
  • Recomendaciones compartidas. Cuando un amigo hace un “+1” en algún producto de alguna tienda, por ejemplo, nos llegará esa recomendación.

A continuación hay otras opciones sin especial relevancia, pero la que pone “Tus círculos” sí que es importante. Una de las ventajas de Google+ es que funciona con círculos, así que podemos crear un círculo de amistades que sea para la familia, otra para el trabajo, otra para los compañeros de juerga, etc. Así, determinados círculos no se enteran de determinadas actividades. O si prefieres que tu jefe se entere de que has felicitado por su cumpleaños a tu tía María Jacinta, perfecto.

En “Fotos y vídeos” nos topamos con un elemento importante. ¿Queremos que todo el mundo pueda ver nuestras fotos? A lo mejor sí, si eres una estrella de Hollywood, pero quizá no. Échale un vistazo, igual te sorprende que Google+ permita que te etiqueten en cualquier foto, incluso en aquella que salías con pinta de pertenecer al club de feos de Mordor. Y lo mismo con el contenido que subes a Google Drive, mejor que no se muestre todo lo que subes, ¿verdad?

Por último, recomiendo que decidas si quieres que se muestre tu ubicación. Igual quieres presumir de dónde estás, pero normalmente es una información excesiva, que no queremos compartir.

Ya solo queda que recuerdes un “pequeño” detalle que puede resultarte extraño, pero que es muy importante: como hemos comentado antes, si tienes un teléfono Android, habrás empleado una cuenta de Google para activarlo… que es exactamente la misma que puedes modificar con lo que hemos repasado aquí. Un cambio en la configuración de privacidad de tu cuenta en el móvil es un cambio que se lleva a cabo también en la cuenta que puedes modificar desde tu ordenador. ¡Cuidado!

Y, sobre todo, la mejor herramienta que siempre repetimos: emplea el sentido común, es lo mejor para evitar problemas de privacidad.

Fernando de la Cuadra

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