Mujeres, informática y la lucha para recuperar el terreno perdido

Hoy, 8 de marzo, es un día lleno de reivindicaciones necesarias y por eso numerosas compañeras, amigas y mujeres de todos los estratos sociales y nacionalidades se están manifestando exigiendo unos derechos y una igualdad que deberíamos haber dado por sentado hace mucho tiempo.

Sin embargo, bien entrado el siglo XXI aún vemos que en un sector tan tecnológico como la seguridad informática, la mayoría de puestos siguen ocupados por hombres, y las pocas mujeres con las que contamos sufren los mismos problemas que otras compañeras en sectores completamente diferentes.

¿Cómo es posible que un sector con una demanda de profesionales tan grande (extrapolable a la mayoría de trabajos relacionados con la tecnología) y que ofrece muchas posibilidades, no sea atractivo para la mayoría de mujeres e incluso pueda llegar a convertirse en algunos casos en un entorno hostil? El motivo debemos buscarlo no en los últimos años, sino en los albores de la informática moderna.

Un repaso a la historia reciente

Si lo vemos desde la perspectiva actual, a muchos les sorprenderá saber que durante muchos años en las décadas de los 60, 70 y hasta mediados de los 80 del siglo pasado, los estudios relacionados con la ciencia de la computación resultaban interesantes para las mujeres, con porcentajes de estudiantes y trabajadoras muy superiores a los actuales, al menos en países referentes en la época como Estados Unidos.

No obstante, esto cambió con la llegada de los primeros ordenadores a los entornos domésticos y a las pequeñas y medianas empresas. De repente, la informática se convirtió en cosa de hombres gracias a las “genialidades creativas” de ciertos responsables de marketing que tuvieron como objetivo únicamente a los varones a la hora de vender estos primeros ordenadores personales.

Las mujeres pasaron de ser operadoras de ordenadores a meras acompañantes o simples objetos según la publicidad de finales del siglo XX – Fuente: Flashbak.com

La mujer quedó relegada a ser un mero objeto decorativo en el anuncio e incluso se mostraba al poseedor de estos novedosos dispositivos como un triunfador, un macho alfa que atraería a las mujeres por el mero hecho de poseer su propio ordenador. Ese momento fue un punto de inflexión, ya que muchas niñas de la época se quedaron definitivamente sin referentes y fueron bombardeadas por una publicidad que solo tenía en cuenta a la mitad de los consumidores potenciales.

Desde entonces y hasta ahora, hemos observado cómo las carreras y profesiones relacionadas con la informática y las telecomunicaciones han adolecido de una preocupante carestía de personal femenino, mientras que otras relacionadas, por ejemplo, con la sanidad y la educación muestran todo lo contrario. La influencia de los roles de género preconcebidos (mujeres como educadoras y cuidadoras) ha tenido mucho peso en esta situación, pero es algo que debería cambiar.

Tampoco ayuda la imagen que se da de los profesionales que trabajamos en el sector, muchas veces asociados a personas con pocas habilidades sociales, encerradas en su cuarto con su dispositivo y alimentándose a base de comida basura y bebidas energéticas. Con esta percepción social no es de extrañar que no solamente las mujeres, sino también muchos hombres, no quieran saber nada de según qué carreras o profesiones.

¿Qué podemos hacer para remediar esta situación?

Lo primero que debemos tener en cuenta es que los motivos de las reivindicaciones que se están produciendo durante el día de hoy son mucho más amplios que los que estamos exponiendo en este artículo. No se trata solamente de terminar con la brecha salarial o la discriminación de la mujer en el puesto de trabajo. Se ha de conseguir de una vez por todas que la sociedad deje de discriminar y perjudicar a la mitad de su población en todos los ámbitos.

Centrándonos en el sector que nos afecta directamente, el de la seguridad informática, no cabe duda de que estamos ante un sector en crecimiento que puede atraer a numerosos profesionales, independientemente de su género. Sin embargo, es un sector aparentemente poco atractivo para las mujeres, ya sea por las razones descritas con anterioridad o, al menos en España, por la precariedad salarial [por mucho que a algunos se les llene la boca diciendo que falta talento (talento que exportamos a terceros países) y que los sueldos son muy altos].

Mujeres gracias a las cuales la informática es lo que es actualmente – Fuente: ESET España

Lo cierto es que en los últimos años han aparecido numerosas profesionales de la ciberseguridad que pueden ser un referente para todas aquellas niñas y adolescentes que están pensando a qué dedicarse en el futuro.  El número de ejemplos ha ido aumentando progresivamente, y eso es algo que hemos visto en ESET a través de compañeras como Lysa Myers (con más de 20 años de experiencia en el sector), Denise Giusto o Cecilia Pastorino.

Además, hay muchas otras investigadoras en ciberseguridad que recomendamos seguir por la valiosa información que aportan y entre las que destacamos a Amanda Rousseau (y sus impresionantes tutoriales sobre el análisis de malware) @hasherezade, la revelación de los últimos años Sheila A. Berta, y recordando el talento patrio de la mano de María José Montes, Silvia Barrera, Tamara Hueso o Yaiza Rubio, por citar solo a unas pocas.

Ejemplos como los que acabamos de mencionar pueden ser referentes no solo para las mujeres, sino para cualquiera al que le interese este apasionante mundo. Pero para conseguirlo, primero hemos de lograr un cambio de mentalidad y apoyar la lucha por la igualdad de derechos.

Precisamente, hace unos días hablé con una amiga sobre este tema, y ella, como administradora de sistemas en una importante multinacional, me confesó que cuesta que valoren su trabajo en su justa medida, aun siendo igual de bueno o incluso mejor que el de sus compañeros varones. El hecho de que se mida el trabajo de una persona teniendo en cuenta su género demuestra que aún queda mucho por hacer, y no solo en nuestro sector.

Conclusión

A pesar de las trabas impuestas durante siglos, de quedar relegadas a un segundo plano y de ser marginadas hasta la saciedad, las mujeres han sabido sobreponerse y levantarse cada vez más fuertes. Si hace 100 años se lograba el derecho a votar en unas elecciones, ahora es el momento de conseguir de una vez por todas la deseada igualdad y luchar juntos, mujeres y hombres, para que solamente se hable de personas con los mismos derechos y oportunidades.

Josep Albors

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