Día mundial de la contraseña: protegiendo nuestra información de forma efectiva

A todos nos preocupa (o debería hacerlo) la seguridad de nuestros datos. Sin embargo, en demasiadas ocasiones lo único que se interpone entre un delincuente y nuestros datos es una contraseña no especialmente segura. Es precisamente para concienciar sobre la necesidad de protegernos de forma segura que hace años se creo el Día Mundial de la Contraseña que se celebra el primer jueves de mayo.

Las contraseñas como quebradero de cabeza

Todos los usuarios de Internet nos hemos encontrado en alguna ocasión ante la situación de tener que generar una contraseña para acceder a algún servicio en el que, en mayor o menor medida, se almacena algún dato privado nuestro o información acerca de nuestras preferencias, tanto a nivel profesional como de ocio.

El problema es que, con la elevada cantidad de servicios a los que nos conectamos actualmente, el número de contraseñas se multiplica. Es por eso que muchos usuarios optan por crear contraseñas débiles y además las repiten en múltiples servicios. Esto ayuda a que los usuarios no las olviden, pero también facilita mucho el trabajo a los atacantes. La alternativa es crear unas passwords únicas para cada uno de estos servicios que sean difíciles de adivinar.  Pero eso es algo que pocas veces se cumple.

Por ese motivo, no es de extrañar que al analizar anualmente cuales son las contraseñas más utilizadas siempre encontremos ejemplos como “123456” entre las primeras posiciones, junto a otros malos ejemplos como “qwerty”. Esto explica muchas de las filtraciones de datos privados acontecidas durante los últimos años aunque, por suerte, hay maneras de evitar estos incidentes.

Fortaleciendo nuestras contraseñas

A pesar de que durante muchos años se han lanzado consejos para fortalecerlas, como por ejemplo utilizar cada vez paswords más largos con caracteres especiales y palabras que no estén incluidas en un diccionario, la realidad es que pocos usuarios siguen estas directrices. Esto es algo perfectamente comprensible puesto que casi nadie está dispuesto a memorizar muchas contraseñas complejas y, al final, tendemos a optar por la solución más cómoda (e insegura).

A día de hoy existen soluciones que nos permiten gestionar o incluso sustituir estas complejas contraseñas por sistemas más cómodos y seguros. Por ejemplo, para evitar tener que recordar todas estos paswords más complicados que se nos recomienda generar para cada uno de los servicios online que utilicemos, tenemos a nuestra disposición múltiples aplicaciones de gestión de contraseñas.

Además, soluciones de seguridad como ESET Smart Security Premium disponen de su propio gestor de contraseñas que se puede utilizar en varios sistemas (y que incluye Windows, Android, iOS y macOS). Tras configurar un almacén de contraseñas, los usuarios pueden crear nuevas cuentas e identidades en servicios webs y aplicaciones que serán agrupadas y guardadas de forma segura, protegidas por una contraseña maestra que será la única que deberemos recordar.

A las contraseñas se pueden añadir capas adicionales de seguridad para así evitar el acceso no autorizado a nuestros datos privados. Uno de los complementos más populares es el doble factor de autenticación ya que añade una capa adicional de seguridad a algo que conocemos (las contraseñas) uniéndolas a algo que poseemos (nuestro móvil o cualquier otro dispositivo donde podamos recibir un código de un solo uso). Ahora es normal ver como algunos de los sitios online más utilizados permiten su implementación de forma sencilla pero aún quedan algunos que no ofrecen esta posibilidad.

Una alternativa a las contraseñas que ese está popularizando, especialmente en dispositivos móviles como los smartphones, es la autenticación biométrica. El uso de lectores de huellas dactilares, sensores de reconocimiento facial e incluso pulseras capaces de reconocer los latidos del corazón del usuario legítimo son alternativas que ya se están utilizando y que plantean sus propias ventajas e inconvenientes.

Conclusión

Nuestros datos personales son mucho más valiosos de lo que la mayoría imagina y su robo o filtración puede suponernos un grave problema. Ya sea nuestra cuenta en redes sociales o los datos de acceso a la banca online, su seguridad es solo tan fuerte como lo sea la contraseña y medidas adicionales que hayamos establecido. El día mundial de la contraseña nos debe servir para  revisar nuestras medidas de seguridad, comprobar si alguna de nuestras credenciales ha aparecido en alguna filtración y adoptar las medidas necesarias para evitar que las nuestras se vean comprometidas.

Josep Albors

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