Malware “en la nube”

Últimamente se está hablando mucho de “la nube”. Que si almacenamiento en la nube, gestión en la nube, seguridad en la nube, ofimática en la nube… Parece que si no estás en la nube, no estás en la tierra. ¡Irónico!

Sin embargo, esta explosión de sistemas en la nube no es más que una evolución lógica de lo que hubo hace ya algún tiempo con la llamada “informática distribuida”, en la que las redes de área local significaron empezar a compartir información entre los trabajadores de una empresa, usar impresoras en común, etc.

Aprovechar las posibilidades de una red (sea local o global como Internet) es muy útil, y ya los ciberdelincuentes se dieron cuenta hace mucho tiempo. Antes de que el término “nube” fuera común, ya existían los “bots”, un simple ejemplo de malware en la nube.

Un bot es un pequeño programa que se instala en un ordenador, normalmente sin el permiso ni el conocimiento del usuario afectado. Los bots (viene de la palabra “robot”, y robot viene del checo “robota”, donde significa “trabajo duro”) quedan en los sistemas ocultos, generalmente esperando una orden de su creador o su dueño.

En el momento que el ciberdelincuente que controla el bot decide llevar a cabo alguna acción, envía una orden a todos los ordenadores infectados por el bot, que ejecutan esa orden. ¿Qué órdenes pueden llevar a cabo? Eso ya depende de la imaginación del ciberdelincuente y las posibilidades del bot.

Una tarea básica de un bot suele ser el envío de spam, o lanzar ataques contra un determinado sistema. Teniendo en cuenta que una red de bots puede estar formada por miles o cientos de miles de ordenadores infectados, si cada uno de ellos manda 50 correos electrónicos con spam, el envío es global. Y los usuarios ni se dan cuenta de ello.

Ese mismo trabajo llevado a cabo por un solo ordenador, sería lento y tedioso. Así que los ciberdelincuentes encuentran una gran ventaja en utilizar “la nube” para trabajar mejor. Y no es que lo hayan descubierto ahora, es que son muchos años utilizando la nube para el cibercrimen.

Así pues, la nube no es solo la solución para muchas necesidades de la informática actual, sino que desde hace años los ciberdelincuentes ya lo empezaron a aprovechar. Afortunadamente la solución es mucho más sencilla que toda una nube, y lleva inventada mucho más tiempo: un antivirus, con su correspondiente protección contra ataques, llamada cortafuegos.

Si no queremos ser víctimas de un ataque nuboso, vayamos a las soluciones tradicionales terrenales. Y a disfrutar de Internet.

Fernando de la Cuadra

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