10 años después del I love you

Tal día como hoy de hace 10 años se empezaba a propagar uno de los gusanos informáticos más famosos y que más repercusión mediática tuvo alrededor del planeta. Hablamos del gusano I love you, que era enviado como adjunto a un mensaje de correo y que infectó millones de máquinas.

Si analizamos el gusano en sí, no es que fuese especialmente complejo. Programado en Visual Basic, su función consistía en recopilar contraseñas de sistemas Windows y su creador no se preocupó demasiado en ofuscar el código ni su procedencia, lo que permitió su rápida detención. Su única técnica de ofuscación fue usar una doble extensión .TXT.VBS para que la víctima pensase que estaba abriendo un archivo de texto. Una vez el usuario se infectaba, enviaba el mismo mensaje a todos sus contactos por lo que se repetía el proceso una y otra vez.

Pero si en algo destacó este código malicioso fue en la elevada tasa de infección que logró usando una técnica de ingeniería social de lo más sencilla, apelar al deseo de las personas de ser querido por alguien (mas aun si quien manda el mensaje es alguien conocido) . Con esta sencilla táctica consiguió que miles de ordenadores cayesen infectados conforme la mayoría de usuarios comenzaba su jornada. Esto provocó que las primeras infecciones se diesen en el lejano oriente y, conforme pasaban las horas, se producían mas y mas casos de infecciones que afectaban a usuarios de países mas lejanos, hasta que se completó el ciclo y se vieron afectados todos los sistemas Windows en cualquier rincón del planeta.

El gusano I love you es un caso de malware tradicional, alejado de los fines económicos actuales. Su creador ganó notoriedad e incluso fue considerado un héroe nacional por algunos sectores de su país, Filipinas.

Actualmente estamos acostumbrados a ver como el malware actual se propaga, no ya en horas, sino en cuestión de minutos por todo el planeta por lo que esta retrospectiva puede sonar incluso nostálgica si analizamos la ingente cantidad de códigos maliciosos que se generan cada día y de lo que son capaces de hacer. Por eso, nunca está de más contar con la protección adecuada y evitar caer en engaños que, aunque similares en el concepto a los usados hace 10 años, han evolucionado para adaptarse a las tendencias actuales.

Josep Albors

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