Regalos tecnológicos y menores: cómo sobrevivir a los Reyes Magos

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Hoy es un día especial para millones de niños (y no tan niños) en España. Esta noche, sus Majestades de Oriente visitarán todos y cada uno de los municipios de la geografía española repartiendo regalos entre todos aquellos que se han portado bien durante el pasado 2014. Los que no, recibirán combustible fósil en forma de carbón para irse calentando durante el frío invierno.

Además de los juguetes tradicionales de estas fechas en forma de muñecas, balones de fútbol, coches de juguete y demás, desde hace años la tecnología tiene un peso importante en los regalos que mas se reparten en este día tan señalado. Aun recuerdo con cariño las navidades de 1988 cuando recibí como premio a mis buenas notas una videoconsola Sega Master System que tan buenos ratos me dio y que, junto a los primeros ordenadores personales, despertó mi pasión por la informática y los videojuegos.

A día de hoy, nadie duda de que los videojuegos son uno de los regalos más demandados en estas fechas. No obstante, en los últimos años hemos visto como crecía el interés por dispositivos como los smartphones y las tablets, llegándose incluso a publicitar tablets orientadas específicamente a los más pequeños de la casa.

La tecnología y los niños

No estoy en contra de la adopción temprana de la tecnología por parte de los niños. Al contrario, cuando antes se familiaricen con ella, mejor. Sin embargo, esta adopción tecnológica que a muchos aun les parece prematura debe venir acompañada por un interés por parte de los padres o tutores del menor para que se haga un buen uso de ese dispositivo y, de paso, aprender junto a a ellos.

Es precisamente en este último punto, el del uso responsable y el interés de los adultos por lo que hace su retoño con estos dispositivos, donde fallamos estrepitosamente. Les damos a chavales de corta edad algo con lo que, no hace tanto, no habríamos podido ni soñar siquiera. Acceso a una fuente de información prácticamente ilimitada, más juegos y posibilidades de ocio de los que podrían abarcar en su vida y la posibilidad de interactuar con personas de todo el mundo. Todo eso y mas en un dispositivo que cabe en la palma de la mano.

Control parental y nuestro deber como tutores

Pero claro, si este blog y otros muchos existen es para hablar de como protegernos de aquellos peligros que acechan en la red y que pueden convertir nuestra experiencia usando un ordenador, smartphone, tablet y cualquier dispositivo conectado, en un auténtico calvario. Ahora pensemos en menores, niños que aprenden antes interactuar con una tablet que a leer y a escribir. Obviamente, ellos no han tenido la posibilidad aun de conocer estas amenazas y como protegernos de ellas y nos toca a nosotros, los adultos, enseñarles.

Lo primero que se nos viene a la cabeza es el control parental, software que nos puede ayudar a controlar el uso que hacen nuestros menores de estos dispositivos. Los controles parentales ayudan, no hay duda, y cada vez hay más soluciones de seguridad e incluso sistemas operativos que los integran. Pueden venir bien para limitar el tipo de contenidos que queremos que nuestros hijos consuman, o el horario de uso, y eso siempre es un punto a favor. No obstante, poco podrán hacer si el menor empieza a hablar con “conocidos” por Internet con no muy buenas intenciones.

Es por eso que el mejor control parental que podemos aplicar somos nosotros mismos. Por poner un ejemplo, hace unos días fui a casa de un buen amigo a ayudarle a configurar una tablet que quería regalarle a su hijo de 5 años. Cuando me preguntó que opciones había para limitar el acceso de su hijo al contenido no deseado le mostré alguna de las disponibles de forma gratuita e incluso le enseñé a configurarla. No obstante, le recalqué varias veces que él debería ser el responsable de educar a su hijo en el buen uso de ese dispositivo que estaba a punto de regalarle y que, ante cualquier pregunta, no dudara en consultarme.

Esto que acabo de contar parece lo lógico, pero demasiadas veces los adultos nos eximimos de nuestras responsabilidades para con nuestros menores y les dejamos a solas con estos dispositivos, pensando que “si están con la maquinita a mi me dejan tranquilo”. Este es uno de los mayores errores que podemos cometer ya que si el niño se acostumbra a no acudir a sus tutores ante cualquier duda con el manejo del dispositivo, tampoco lo hará cuando aparezca un problema.

Conclusión

Tal y comenta muy bien Angelucho en su blog, el control parental es cosa de adultos y como tales debemos asumir esta responsabilidad para evitar dejar “huerfanos digitales” a todos esos niños que han recibido o recibirán algún regalo tecnológico. Jugar con ellos, aprender y saber como reaccionar cuando vemos algo que no nos guste o que no es adecuado para su edad es vital si queremos que el menor crezca sabiendo distinguir entre un uso correcto y otro incorrecto de la tecnología.

Una vez dicho esto, ¡que los Reyes Magos de Oriente repartan muchos regalos (tecnológicos o no) esta noche!

Josep Albors

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